Aquí estoy de nuevo y vengo a celebrar contigo.
Hoy es el Día de la Felicidad por lo que es el mejor momento para reflexionar sobre lo que realmente significa felicidad y cómo podemos cultivar una sensación duradera de bienestar en nuestras vidas. Quiero compartir mis reflexiones profundizando en dos obras poderosas que no solo nos hablan de la alegría, sino también de la serenidad, armonía y paz: «Los Mitos de la Felicidad» de Barbara Fredrickson y «El Hombre en Busca de Sentido» de Viktor Frankl.
Barbara Fredrickson nos desafía a reconsiderar nuestras ideas preconcebidas sobre la felicidad. Nos invita a liberarnos de los mitos arraigados que nos dicen que la felicidad es un estado perpetuo de éxtasis o una línea recta hacia la satisfacción. En cambio, nos ofrece una perspectiva más dinámica y flexible, para que se puede adaptar a cada persona dependiendo del momento que esté viviendo. Nos enseña que la felicidad no es un destino final, sino que esta es un proceso continuo de crecimiento emocional y bienestar. Es lo que yo llamo «hacer felicidad», algo que depende de nuestras acciones diarias, de buscar esos momentos donde podamos hacer alegría, hacer serenidad, hacer armonía. Dejar de esperar a que ese estado de bienestar o felicidad nos encuentre, salir a buscarlo.
Fredrickson nos habla sobre la «ampliación y construcción» de las emociones positivas, sugiriendo que cuando experimentamos momentos de felicidad, no solo nos sentimos bien en ese momento, sino que también estamos fortaleciendo nuestros recursos internos para manejar los desafíos futuros. Este enfoque nos recuerda la importancia de cultivar activamente experiencias positivas en nuestras vidas, ya sea a través de conexiones significativas con otros, actividades gratificantes o prácticas de atención plena.
Por otro lado, el gran Viktor Frankl, en su obra maestra «El Hombre en Busca de Sentido», nos ofrece una perspectiva única sobre la felicidad a través de la lente de la adversidad y el sufrimiento. ¿Es posible crear estado de bienestar o felicidad en momentos adversos? Frankl, un sobreviviente del Holocausto, nos enseña que incluso en las circunstancias más desesperadas, podemos encontrar un sentido profundo y duradero que trasciende el dolor y la angustia.
Frankl nos recuerda que la felicidad no está necesariamente ligada a la ausencia de sufrimiento, sino más bien a nuestra capacidad de encontrar significado incluso en los momentos más oscuros de nuestras vidas. Nos desafía a encontrar un propósito más allá de nosotros mismos y a comprometernos con valores que trascienden nuestras necesidades y deseos individuales.
Entonces, ¿cómo podemos aplicar estas enseñanzas a nuestras propias vidas en este Día de la Felicidad?
- Empieza desafiando tus propios mitos arraigados sobre lo que hasta ahora para ti significaba felicidad
- Date la oportunidad de contemplar la idea de que el estado de felicidad es un proceso en constante evolución y que este depende mucho más de ti que de lo que hay fuera.
- Sella desde hoy el compromiso de cultivar felicidad a través de la práctica diaria de emociones positivas, actividades placenteras, relaciones que te inspiren y la búsqueda activa de significado y propósito en tu vida.
La felicidad no es algo que se encuentra fuera de nosotros, sino que reside dentro de nuestras acciones, nuestras relaciones y nuestra capacidad de encontrar significado incluso en los momentos más difíciles.
Sea como sea hoy en este día quiero invitarte a celebrar conmigo la vida en todas sus formas, reconociendo que la felicidad no solo se manifiesta como alegría, sino también como serenidad, armonía y paz interior. Cultivemos un estado de bienestar integral que nos permita abrazar todas las emociones y experiencias que la vida nos presenta.
Un fuerte abrazo.
Ana Badiola.